El número de horas de luz que disfrutamos tiene consecuencias directas sobre la salud, y en especial sobre la salud de las personas mayores. Según Conchita García, médico de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores, «la reducción de exposición a las horas de luz puede afectar al ritmo del sueño, provocar ansiedad y conllevar cuadros depresivos. Los grupos de edad más afectados por estos efectos son los niños y los ancianos, porque son los que suelen tener una rutina más marcada». Cabe destacar que con el otoño se experimenta una bajada del estado de ánimo que puede derivar en depresión y que se conoce como depresión otoñal. La doctora explica que «el descenso de las temperaturas y, sobre todo, la reducción de las horas de luz son responsables de la sensación de tristeza de algunas personas, más aún si viven solas, algo que ocurre con más frecuencia en la tercera edad. Hay quien resulta más sensible a estos cambios y padece síntomas depresivos, tristeza, astenia, irritabil...
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