Marta
Rodríguez Martín
RESUMEN
El
presente estudio tiene como objetivo describir el problema de la
soledad en el anciano profundizando sobre los factores y
circunstancias que pueden causar este sentimiento en el proceso de
envejecer. Se realiza a partir de la recopilación de información
bibliográfica de estudios e investigaciones obtenidos de diferentes
bases de datos (Boletín sobre el envejecimiento, Programa vida
als anys). Las conclusiones principales intentan dar a conocer
las posibles estrategias y recursos, tanto en el ámbito personal
como profesional, con la finalidad de prevenir, detectar y tratar la
soledad en una de las etapas de la vida con más pérdidas y
dependencias: la vejez.
Palabras
clave: Soledad, vejez, anciano, calidad de vida, salud.
SUMMARY
The
objective of the present study is to describe the problem of the
solitude of the elderly analyzing profoundly the factors and
circumstances wich can cause this feeling in the process of growing
old. This study is done through the collection of bibliographic
information from several databases. The main conclusions intend to
show possible strategies and methods, personal and professional, with
the objective to prevent, detect and treat the solitude in one of the
stages of life with greater loss and dependencies: old age.
Durante el envejecimiento es frecuente experimentar una serie de vivencias y cambios que pueden ayudar a la aparición del sentimiento de soledad. La soledad es un hecho cada vez más estudiado e investigado por diferentes autores. Aún así no se empezó a tener en cuenta desde la dimensión psicológica hasta los años 50 del pasado siglo, y es a partir de los 80 cuando se comienzan a publicar diferentes estudios empíricos. Por ese motivo, he querido realizar este estudio e intentar exponer el problema que representa este sentimiento, indagando sobre el origen que puede causar la soledad e intentando conocer todas las consecuencias que acarrea; consecuencias que pueden llegar a afectar a todos los niveles: personal, familiar y social, así como conocer los recursos y estrategias que nos pueden ayudar a solventar esta problemática.
La
soledad
La
vejez es una etapa de la vida en la que suceden una serie de pérdidas
que facilitan la aparición del sentimiento de soledad. Entre otras
definiciones, he escogido la propuesta de V. Madoz (1), que describe
la soledad como el "convencimiento apesadumbrado de estar
excluido, de no tener acceso a ese mundo de interacciones, siendo una
condición de malestar emocional que surge cuando una persona se
siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía
para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o
para lograr intimidad emocional".
La
soledad no siempre es un sentimiento negativo, por lo que podemos
hablar de soledad
objetiva y soledad subjetiva (2).
La primera hace referencia a la falta de compañía, donde según el
estudio realizado por CIS-IMSERSO (3), el 14% de las personas mayores
que residen en sus domicilios manifiesta soledad y no siempre implica
una vivencia desagradable para el individuo, ya que puede ser una
experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas
personas, según los resultados, se ha visto obligada a ello. La
soledad subjetiva, por otra parte, la padecen las personas que se
sienten solas. Es un sentimiento doloroso y temido por un gran número
de personas mayores, nunca es una situación buscada (Fig.
1).
El
síndrome de la soledad
Álvarez
(4) define el síndrome de la soledad como un "estado
psicológico que sucede a consecuencia de pérdidas en el sistema de
soporte individual, disminución de la participación de las
actividades dentro de la sociedad a la que pertenece y sensación de
fracaso en su vida".
La
Organización Mundial de a Salud (5) utiliza el término
envejecimiento activo en este sentido: "El envejecimiento
activo es el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de
bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el
objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad
y la calidad de vida en la vejez". Se trata de promover el
máximo de autonomía posible, es decir, potenciar la propia
capacidad para controlar, afrontar y tomar decisiones sobre la vida
diaria.
La
soledad y la salud
El
empobrecimiento progresivo de todos los refuerzos sociales,
familiares, culturales, la vulnerabilidad frente a las enfermedades,
los órganos de los sentidos, las funciones intelectuales, etc.,
desencadenan inestabilidad y sentimientos de indefensión en el
anciano, y es que la soledad puede tener graves consecuencias
negativas sobre la salud en el plano Físico, psicológico y
social (6). En el plano físico se muestra con: debilidad
del sistema inmunológico, dolor de cabeza, algunos problemas de
corazón y digestivos, dificultades para dormir, etc. En el plano
psicológico con: baja autoestima, depresión o alcoholismo,
ideas suicidas. Según JL Sánchez (7), la consecuencia de la pérdida
de la pareja es la que más aumenta, especialmente, la posibilidad de
desencadenar trastornos psicopatológicos como la depresión o la
neurosis. Por último, en el plano social presenta conductas como el
uso de los teléfonos party-line(8), prejuicios sociales y
otros.
La
salud deteriorada conlleva un mayor apoyo familiar, sobre todo con
los hijos e hijas. Bazo (9) afirma que las personas sanas conviven en
proporciones parecidas en compañía que las que viven solas (o en
pareja), pero cuando las personas se sienten enfermas, éstas viven
en compañía en mayor proporción que las que viven solas. Este
hecho hace que las personas mayores piensen que enfermar es una
solución para su soledad. Las propias molestias se convierten en el
centro de su atención y es la estrategia para atraer a sí a las
personas queridas o a los cuidadores profesionales.
La
soledad y la salud, por tanto, son itinerarios bidireccionales que
implican aumentar la vulnerabilidad frente a la enfermedad, y la
enfermedad puede ser la solución para romper la soledad o la causa
de que la situación de la persona que está sola empeore por no
contar con los apoyos necesarios (2).
Factores
causales de la soledad
Crisis
asociadas al envejecimiento
La
soledad en los mayores es una realidad que viene favorecida por
diferentes factores o causas. Laforest (10) define tres crisis
asociadas al envejecimiento:
• La crisis de identidad donde se viven un conjunto de pérdidas que pueden deteriorar la propia autoestima.
• La crisis de autonomía, dada por el deterioro del organismo y de las posibilidades de desenvolverse en las actividades de la vida diaria (AVD).
• La crisis de pertenencia, experimentada por la pérdida de roles y de grupos a los que la vida profesional y las capacidades físicas y de otra índole que afectan en la vida social.
En
la vejez, se viven algunas experiencias especialmente duras que
suponen una ruptura con la vida anterior, son vivencias que pueden
tener graves consecuencias emocionales.
a)
El Síndrome del nido vacío
El
primer acontecimiento importante al que se suelen enfrentar las
personas mayores es el abandono del hogar por parte de los hijos para
iniciar una vida independiente. Los padres esperan que éstos les
presten la ayuda cesaria cuando sufran algún proceso de dependencia
o enfermedad, y el incumplimiento de este deber puede deteriorar las
relaciones paterno filiales y originar sentimientos de indefensión y
soledad.
b)
Unas relaciones familiares pobres
La
escasez de relación con los hijos percibida por los ancianos, tanto
en cantidad como sobre todo en intensidad y calidad de afecto,
representa un importante motivo de frustración en esta etapa.
c)
La muerte del cónyuge
La
viudedad suele ser el principal desencadenante del sentimiento de
soledad en las edades avanzadas. El anciano se encuentra de pronto
sin la compañía y la afectividad que tenía con su pareja, dando
pie a problemas personales de adaptación a la viudedad de tipo no
únicamente emocional, sino también material y relativos a la
gestión del tiempo de las tareas propias del hogar y de la vida
doméstica y social. Ussel (11) opina que cuanto más unida esté la
pareja, mayor será el impacto emocional de la muerte de uno de ellos
sin que la presencia de otras personas alivie los sentimientos de
soledad y tristeza. El modo como las personas viven el acompañamiento
de la pareja al final de sus días es una variable importante para la
elaboración posterior del duelo y de la soledad.
d)
La salida del mercado laboral
El
otro suceso importante en la vida de las personas mayores es la
salida del mercado laboral. Tras la jubilación, las personas
disponen de tiempo libre que, muchas veces, no saben en qué
ocupar. La pérdida de poder adquisitivotambién restringe las
posibilidades de disfrutar de estos momentos de ocio, así como el
deterioro de las relaciones sociales, pudiendo aparecer aislamiento
social (11).
e)
La falta de actividades placenteras
La
realización de actividades lúdicas puede ser la respuesta al vacío
que puede dejar el aumento de tiempo libre provocado, por ejemplo,
por la jubilación. Llegada la vejez, se pueden realizar diferentes
actividades lúdicas que antes no se podían realizar. Uno de los
estudios realizado por CIS-IMSERSO (3) afirma que las actividades que
más se realizan son salir a pasear por el parque, leer, ir a bares y
cafeterías o acudir a algún club de jubilados; actividades que
pueden facilitar la interacción y participación en la vida social
(Fig.
2).
f)
Los prejuicios
En
la sociedad actual existen una serie de prejuicios sobre la vejez,
como son la de no tener vida productiva, no tener experiencias ni
necesidades sexuales, ser inútil, trasnochado y dependiente. Sin
embargo, la experiencia, la capacidad de relativizar las cosas, saber
juzgar objetivamente, la sabiduría procedente de la experiencia,
etc., podrían permitir a las personas mayores mantener un rol social
importante.
Estrategias
y recursos para superar la soledad
Salir
al paso de la soledad no es exclusivamente una responsabilidad de la
persona mayor o de la familia, sino de la sociedad en su conjunto.
Ésta debe sensibilizarse ante este problema, generando y
desarrollando programas terapéuticos de prevención y control de la
soledad y la depresión que deberán detectarla, neutralizarla y,
sobre todo, prevenirla.
Según
el estudio citado del Dr. De Ussel (11), la soledad de las personas
mayores se previene o se supera cuando se realizan actividades
incompatibles con los pensamientos que la generan, especialmente si
éstas favorecen el cultivo de unas relaciones sociales y familiares
satisfactorias.
Hay
tantas respuestas como personas, por lo que hay que proponer
soluciones que tengan en cuenta a cada individuo, así como
soluciones colectivas. Expongo, entre otras, algunos recursos que
pueden ser útiles a la hora de luchar y/o prevenir la soledad.
1)
Recursos personales/individuales
El
estudio realizado por CIS-IMSERSO (3) afirma que, ante la soledad,
las personas mayores suelen ver la televisión (28%) o salir a pasear
(23%). Sin embargo, las actividades que conllevan relacionarse con
los demás son poco habituales. Sólo un 5% de las personas mayores,
cuando se sienten solas, habla con sus vecinos, un 3% sale de visita
o acude a bares y cafeterías y un 2% acude al hogar del jubilado.
Las personas que sufren soledad sí suelen ser más pasivas: se
resignan (13%) y ven la televisión (31%) con mayor frecuencia que
las que se sienten acompañadas (9% y 26%, respectivamente) (Tabla
1).
Las
estrategias para afrontar la soledad son diferentes para cada
persona; están en función de los recursos y de la sensibilidad e
intereses de cada uno. No obstante, el desarrollo de actividades
domésticas, la televisión, la radio, el retorno o aumento de las
prácticas religiosas, las comunicaciones telefónicas, los centros
destinados a mayores (clubes o centros de día), la participación en
actividades culturales, turísticas o de ocio y, más raramente, las
segundas parejas, constituyen recursos que salen al paso de la
necesidad de vivir estimulado y de no sucumbir en la soledad.
2)
Recursos familiares
2.1. La familia juega un papel fundamental, se la puede considerar el principal soporte social del anciano, considerando las relaciones y el amparo en los seres queridos como un recurso clave en la lucha contra la soledad. El rol de abuelo podría ser una muy buena solución para conseguir una mejor relación familiar.
2.2.
Otra opción es la del apadrinamiento de mayores. Esto
podría ayudar a complementar las carencias afectivas de los mayores
ingresados en residencias a través de familias voluntarias que los
visiten o llamen por teléfono. El apadrinamiento permite que, a
través de un compromiso, sobre todo moral, una familia o una única
persona cubran las necesidades afectivas de quienes más lo
necesitan. Se trata de un programa mediante el que personas
voluntarias hacen compañía a mayores que viven en residencias y
cuya red familiar es nula o escasa. La Asociación Edad Dorada
Mensajeros de la Paz (12) cuenta con uno de estos programas,
denominado En Familia, que permite "la puesta en contacto
de familias con personas mayores que viven en residencias y que
apenas tienen o carecen totalmente de apoyo emocional por parte de
sus familiares naturales".
3) Recursos sociales
3.1.
Tener un núcleo de amistades con el que poder
intercambiar información, realizar actividades de ocio y tiempo
libre puede ser muy importante a la hora de combatir el sentimiento
de soledad.
3.2. No son menos importantes las actividades de voluntariado, donde la solidaridad y el deseo de ayudar a otros se vuelve también hacia uno mismo, satisfaciendo la necesidad de sentirse útil en relación con otras personas y significativo para quien puede estar en situación de mayor vulnerabilidad. El voluntariado ha sido propiciado y recomendado por el Plan Gerontológico (13) de 1993 donde, en los objetivos dedicados a la participación de las personas mayores, nos propone la necesidad de "motivar a las personas mayores tanto a nivel individual como grupal para su participación voluntaria en el desarrollo de programa y prestación de servicios sociales", y en el actual Plan de Acción para las Personas Mayores (14) 2003-2007 donde en el Objetivo 1 nos recomienda "Promover la autonomía y la participación plena de las personas mayores en la comunidad, en base a los principios del envejecimiento activo" y expone entre sus estrategias "mejorar y potenciar la participación social de las personas mayores, consolidar los órganos de representación y participación existentes y crear otros nuevos" y dispone como medidas a adoptar el fomento del voluntariado de los mayores.
4) Trabajador social
Una
muy buena opción es la de poder contar con el apoyo de un trabajador
social. Su función es de coordinador, pero también de
supervisor y facilita una prevención efectiva a nivel de la persona
mayor. Puede detectar un cambio de estado que precise la intervención
de un profesional de la salud pero, sobre todo, tiene una visión
global de la persona que considera la situación real en la que se
encuentra en un momento dado y las evoluciones de estas situaciones.
Constituye muy probablemente una buena baza en la prevención y lucha
contra el aislamiento y la soledad.
5) Relaciones de vecindad
Otro recurso interesante es el fomento de las relaciones de vecindad. En el estudio realizado por CIS-IMSERSO (3) se da a conocer la frecuencia de contactos de los mayores con vecinos, destacando ésta en un 80% ante las amistades y compañeros (Fig. 3).
6)
Sistema educativo
Una
iniciativa innovadora que se podría utilizar igualmente como apoyo
sería poder conservar el acceso a un sistema educativo. Algunas
iniciativas valoran la experiencia de las personas mayores que pueden
contar los oficios antiguos a los niños en las escuelas, pero este
tipo de intercambio no está todavía bastante difundido, no
demasiado valorado.
Prestación
de servicios sociosanitarios
El
sistema sanitario actual, en conjunto, ofrece servicios de calidad.
Las diferentes redes de Atención Primaria (AP), sociosanitarias, de
salud mental y de hospitales configuran un conjunto de servicios con
un buen nivel y que, por otro lado, ya están proporcionando atención
específica a la gente mayor. Igualmente, hace falta incorporar
nuevas actuaciones dirigidas a detectar a las personas con un mayor
riesgo de soledad, con la finalidad de retardar la incapacidad y la
dependencia que ésta pueda causar. Las propuestas que se realizan en
este trabajo se orientan a continuar extendiendo las actividades que
ya se llevan a cabo e incorporar otras orientadas a detectar y tratar
a las personas mayores con un mayor riesgo en el tema que se aborda:
la soledad.
Teniendo
en cuenta que la puerta de entrada al sistema sanitario es la AP y
que el colectivo de las personas mayores utiliza muy especialmente
este servicio, los profesionales de AP son, a menudo, los que tienen
la oportunidad de detectar y abordar sus necesidades, al mismo tiempo
que ejercen un papel determinante en la coordinación y la
integración del proceso asistencial. Por eso, creo que los Equipos
de Atención Primaria (EAP) serán los más implicados en cuanto a la
labor de abordar el tema de la soledad en la gente mayor,
incentivando siempre la coordinación entre entidades proveedoras,
niveles asistenciales y servicios sociales con tal de responder a las
necesidades específicas de cada paciente.
Atención
de enfermería y las necesidades en el envejecimiento (15)
Uno
de los métodos para abordar la problemática de la soledad en las
personas mayores son los servicios sanitarios. Como ya se ha
explicado anteriormente, es esencial e importantísima la formación
específica del personal de enfermería (así como en el resto de
profesionales que traten el tema de la soledad en geriatría y
gerontología). Por ello en este trabajo también se ha querido
realizar el planteamiento de las diferentes actividades de enfermería
que se deberían realizar en el caso de encontrarnos con alguna
situación en la que tengamos que abordar la problemática de la
soledad en las personas mayores.
Para
analizar una situación de enfermería, nos ayudamos de diferentes
modelos. Éstos nos indicarán el tipo de valoración que hemos de
efectuar, los objetivos de las curas y cómo asumirlo. Esta
valoración se basará en las respuestas humanas y no sobre la base
de signos y síntomas; la atención prestada será integral, se
aclara nuestro campo de asistencia y podemos llevar a cabo
actividades independientes así como permitirnos realizar todo el
Proceso de Atención de Enfermería.
En
este caso nos basaremos en la Teoría de las Necesidades Humanas que
sirve para la elaboración de los denominados Modelos de
Necesidades Humanas. El estudio de las necesidades humanas
constituye el núcleo para el desarrollo de los planteamientos de
enfermería. Destacan: V. Henderson (1966), D. Orem (1980), Nancy
Roper (1980), Logan y Tierny. Adoptando el modelo de V. Henderson
para tratar las necesidades sociales y humanas, consideramos que las
necesidades a destacar para trabajar la soledad en la vejez son las
siguientes.
a)
Necesidad de comunicarse
El
anciano necesita comunicarse y relacionarse con el entorno de forma
verbal y no verbal, expresar deseos y opiniones y tener sentimiento
de pertenencia a un grupo, mantener una movilidad suficiente que le
permita las relaciones sociales, tener una imagen de sí mismo que
corresponda a la realidad y expresar sin temores su sexualidad.
Ante
la necesidad de la comunicación en los ancianos, los principios de
actuación de la enfermería deben ir encaminados a conseguir el
mantenimiento de la independencia. Para ello se plantean los
siguientes objetivos:
• Conocer los hábitos del anciano a la hora de comunicarse.
• Realizar una educación sanitaria para fomentar el mantenimiento de los órganos de los sentidos.
• Diseñar programas que permitan expresar los sentimientos y las emociones del anciano.
Para
conseguirlos se podrían llevar a cabo las siguientes acciones:
- Recomendar un lugar donde asistan a otras personas.
- Participar en actividades lúdicas como juegos, excursiones, etc.
- Utilizar los medios de comunicación a su alcance.
- Mantener una higiene y arreglo personal para que no sea una causa de aislamiento social.
- Instarle a formar parte de asociaciones de ayuda social o indicarles practicar una religión.
- Indicarle cómo expresar su sexualidad.
Es
importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan
presentarse en el anciano como, por ejemplo, la incomunicación
debida a perdidas sensoriales, problemas del sistema nervioso,
depresión y soledad, así como aquellos trastornos orgánicos
(accidentes cerebrovasculares, cataratas, inmovilización,
traumatismos, uso de fármacos hipnóticos y antidepresivos,
ansiedad, estrés y sentimiento de culpa) que puedan dificultar la
comunicación.
b)
Necesidad de elegir según los valores y las creencias
El
anciano necesita elegir según sus propios valores y creencias,
necesita y nadie puede negarle el mantenimiento de sus convicciones
personales frente a lo bueno y a lo malo, por la cultura, ideología
o religión, frente a la propia vida o muerte. El anciano es capaz de
opinar y de mantener actitudes que evidencien su forma de pensar;
necesita vivenciar y exteriorizar su concepto de trascendencia, está
en su derecho de asistir a actos representativos de sus creencias y
es capaz de encontrar un significado a su asistencia.
Ante
la necesidad del anciano de elegir según su valores y creencias los
principios de la actuación de enfermería para el mantenimiento de
la independencia, pretenderán los siguientes objetivos:
• Conocer los hábitos en cuanto a la expresión de sus creencias y determinar sus acciones según sus valores.
• Instruir al anciano para que sea capaz de expresar sus creencias y valores.
• Planificar conjuntamente programas que nos den la posibilidad de expresión de sus creencias religiosas o ideológicas.
Para
conseguirlo se podrían llevar a cabo las siguientes acciones:
• Informar de la importancia de conseguir un equilibrio espiritual mediante la expresión de sus creencias.
• Asistencia religiosa, lecturas y tranquilidad emocional.
• Ejecución de actividades recreativas relacionadas con la forma de percibir su espiritualidad.
• Exteriorización de sus emociones, sentimientos y opiniones en un medio receptivo.
Es
importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan
presentarse en el anciano. Éstas pueden ser debidas a su incapacidad
asociada al desequilibrio psíquico, crisis, falta de afirmación,
situaciones de pérdida, conflictos de autoestima, sentimientos de
culpabilidad y falta de motivación. Por otra parte, la
desvalorización asociada a enfermedades invalidantes, demencias,
frustraciones, ansiedad, vulnerabilidad a enfermedades, problemas de
incapacidad sensorial, etc. serán factores a tener en cuenta por su
importante influencia en este aspecto.
c)
Necesidad de autorrealización
El
anciano necesita autorrealizarse, deberá ser capaz de llevar a cabo
actividades recreativas y lúdicas que permitan mantener sus
autoestima. Se deberá sentir satisfecho consigo mismo por su
contribución a la sociedad.
Los
principios de la actuación de enfermería en el mantenimiento de la
independencia para conseguir y/o mantener la autorrealización del
anciano se encaminarán hacia la consecución de los siguientes
objetivos:
• Conocer los gustos y las aficiones del anciano.
• Realizar una educación sanitaria referente a las diferentes formas de participación social.
• Elaborar un programa de actividades que ocupe el tiempo libre del anciano.
Para
ello se podrían llevaran a cabo las siguientes acciones:
• Su pertenencia a un grupo o asociación, según sus preferencias o aficiones.
• Se animará a realizar actividades útiles que le reporten satisfacción personal, como jardinería, manualidades, etc.
• Mantener sus aficiones y ayudar a fomentar sus hobbies.
Es
importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan
presentarse en el anciano para su autorrealización. Éstas pueden
ser debidas al desinterés asociado a la falta de motivación,
depresión, baja autoestima, soledad, aislamiento y situaciones de
pérdida. También pueden ser debidas a la inadaptación asociada a
problemas de desorientación, demencias, enfermedad, problemas
sensoriales, traumatismos, estrés, etc.
d) Necesidad de aprender
El
anciano necesita aprender. El anciano vivirá una existencia plena y
productiva si se conoce a sí mismo y tiene interés, si se siente
motivado y es capaz de razonar, si demuestra habilidad para
solucionar situaciones referidas al aprendizaje, si se plantea
cuestiones, dudas y preguntas sobre sus emociones, sentimientos y
existencia.
Los
principios de la actuación de enfermería en el mantenimiento de la
independencia para que el anciano pueda aprender estarán basados en
los siguientes objetivos:
• Conocer las inquietudes del anciano frente a su necesidad de aprender, teniendo en cuenta sus limitaciones.
• Enseñar al anciano en el conocimiento de los recursos a su alcance. Realizar un programa para desarrollar los hábitos de aprendizaje.
Para
la consecución de los objetivos marcados se podrían llevar a cabo
las siguientes acciones:
• Facilitar la información precisa de los recursos y medios de que dispone para aprender.
• Reforzar el aprendizaje del anciano.
• Aconsejar al anciano la asistencia a actos culturales de interés que se realicen en su entorno.
• Apoyar todas las iniciativas del anciano para aprender.
Es
importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan
presentarse en el anciano y que impidan el aprendizaje o que
dificulten la adaptación a su nuevo estado de jubilado. Por ello se
deberán vigilar y controlar los posibles problemas originados por la
falta de motivación, disminución sensorial, depresión, falta de
interés, debilidad psicomotriz y disminución de la capacidad de
aprendizaje. Por otro lado, deberán vigilarse también las
dificultades originados por problemas psíquicos, demencia, estrés y
dolor.
Diagnóstico
de enfermería: riesgo de soledad
El
personal de enfermería, a la hora de actuar hacia un problema (en
este caso, soledad en las personas mayores), debe seguir un proceso
que, utilizando el método científico, planifica y aplica las
atenciones de la profesión de enfermería, utilizando éstas como
herramienta de trabajo.
Para
trabajar sobre el diagnóstico tratando el riesgo de soledad
(NANDA) (16), debe haber realizado anteriormente la valoración.
Seleccionaremos las intervenciones más adecuadas, entre ellas:
•
Valorar
la percepción de la soledad que tiene el usuario (¿la persona está
sola por elección o esta situación ha sido impuesta por los
demás?).
•
Valorar
la capacidad y/o incapacidad del usuario para satisfacer las
necesidades físicas, psicosociales, espirituales y financieras, y
cómo las necesidades no satisfechas ponen en duda la habilidad para
integrarse socialmente (por ejemplo, pérdida de trabajo que conduce
a la incapacidad para afrontar una interacción social familiar y
usual, fatiga, falta de energía necesaria para la interacción
social y la implicación personal, deterioro del integumento cutáneo
y su relación con el aislamiento social y/o percibido) (véase el
Plan de Cuidados de Trastorno de la Imagen Corporal si la soledad
está asociada con alteraciones del integumento cutáneo).
•
Utilizar
habilidades de escucha activa. Establecer una relación terapéutica
y pasar tiempo con el usuario.
•
Ayudar
al usuario a identificar la soledad como un sentimiento y las causas
relacionadas con la soledad. La soledad fue el temor número uno
identificado. El análisis chi cuadrado demostró que las personas
sin hogar que no estuvieron en asilos fueron residentes
significativamente a más largo plazo (p < 0,0001) de la comunidad
y explicaron con más frecuencia tener temor a la soledad
(Reichenbach y cols., 1998).
•
Evaluar
el deseo del usuario de interacción social en relación con la
interacción social real.
•
Explorar
las vías para aumentar el sistema de apoyo del usuario y la
participación en grupos y organizaciones. El estímulo de las
enfermeras es importante para ayudar a los usuarios a formar parte de
los grupos de apoyo (Perese y cols., 2003).
•
Fomentar
que el usuario se implique en relaciones sociales significativas
caracterizadas por dar y recibir apoyo. EBE: es importante reconocer
que la relevancia positiva de relaciones sociales está relacionada
con el contenido y con la calidad de las relaciones (Gulick, 1994).
•
Si
el usuario experimenta quejas somáticas, evaluarlas para asegurar
que las necesidades físicas están satisfechas y, posteriormente,
identificar la relación entre quejas somáticas y soledad. Se han
encontrado tres factores que aumentan los niveles de soledad entre
los individuos ancianos que residen en residencias enfermeras: falta
de relaciones íntimas, aumento de la dependencia y pérdida. Las
enfermeras en centros de atención a largo plazo están en posición
de intervenir directamente con el residente anciano (Hicks, 2000).
•
Ayudar
a los usuarios a identificar recursos/situaciones que pueden atender
o en los que pueden participar para mejorar un sentido de encaje
valioso.
•
Ayudar
al usuario a identificar períodos en los que la soledad es mayor
(por ejemplo, ciertos momentos del día, aniversarios de eventos
especiales del pasado). Con el permiso del usuario, derivar a
servicios de visitas de voluntarios. El único orden del día de los
voluntarios es satisfacer las necesidades sociales del usuario. En
ocasiones, a partir de experiencias con voluntarios, se desarrollan
amistades a largo plazo.
•
Para
mantener independientes a los ancianos deberían explorarse
intervenciones para impedir la soledad. Considerar el uso del arte
como una intervención. El estudio demuestra que la soledad extrema
predice la admisión en una residencia enfermera (PSL Consulting
Group,
1999).
•
Identificar
alternativas a estar solo. Los usuarios, a menudo, son susceptibles a
la soledad en las horas de la comida. La soledad puede contribuir a
déficit o excesos nutricionales.
•
Identificar
alternativas a estar solo (por ejemplo, contacto telefónico).
•
Considerar
el uso de ordenadores e Internet para mitigar o reducir la soledad y
el aislamiento social. En un estudio cualitativo descriptivo se
utilizó un cuestionario de una página web y una entrevista a través
de chat con participantes de 65 años y más que vivían solos. Siete
de los diez participantes utilizó el ordenador para compartir la
soledad (Clark, 2002). En él, se encontró que el uso de Internet
reducía significativamente la soledad y la depresión, mientras que
el apoyo social percibido y la autoestima aumentaron
significativamente (Shaw y Gant, 2002). Este estudio controlado
aleatoriamente valoró el impacto psicosocial de proporcionar acceso
a Internet a los ancianos durante un período de más de 5 meses.
Entre los usuarios de Internet (n = 29) en el grupo de intervención,
existían tendencias hacia una menor soledad y una menor depresión
(White y cols., 2002).
•
Apoyarse
en las creencias religiosas. Creer en un ser supremo proporciona un
sentimiento de ayuda omnipresente e impide la soledad. Si los
usuarios tienen remordimientos respecto a su vida, pueden separarse
de su fuente usual de confort religioso.
•
Comentar
el significado de la muerte y de los temores asociados con morir
solo. Explorar la posibilidad de que seres queridos estén con el
usuario en el momento de la muerte. En las últimas etapas de la
vida, los individuos tienen pensamientos significativos sobre la
muerte y el significado de sus vidas. Si perciben su vida como no
deseable, pueden temer a la muerte.
Conclusiones
La
soledad es un sentimiento que, vivido durante la vejez, puede llegar
a representar importantes dependencias de tipo social, funcional,
cognitivo y/o desencadenar problemas de salud que pueden causar
dificultades en la vida cotidiana. Esperamos que este trabajo nos
invite a reflexionar sobre los retos que supone poder actuar y
colaborar desde el ámbito personal y/o profesional para paliar esta
problemática que, estamos seguros, creará un gran debate, tanto
individual como colectivo
ENLACE:http://scielo.isciii.es/
ENLACE:http://scielo.isciii.es/
Comentarios
Publicar un comentario