Ahora te explicamos con
detalle las principales líneas de tratamiento
MEDIDAS GENERALES
Se debe tener en cuenta el
lugar donde vive la persona, con quién se relaciona, quién lo apoya en su
cuidado, quiénes forman parte de su red de apoyo social.
Se toma en consideración
también el nivel de autonomía del paciente, los recursos económicos con los que
cuenta para cumplir con el tratamiento.
También deben declararse las
enfermedades que acompañan esta patología como te explicáramos anteriormente.
Si las ideaciones suicidas son
recurrentes, se debe pensar en la hospitalización del paciente para el
tratamiento adecuado.
LA MEDICACIÓN ANTIDEPRESIVA
Se utilizan los antidepresivos
en todas sus variantes, pero dada las particularidades de la edad se
recomiendan dosis menores y con muchas precauciones. Por supuesto, con previa
recomendación del especialista.
La medicación ansiolítica e
hipnótica
Ansiedad y depresión
habitualmente van de la mano, de ahí que un tratamiento farmacológico para la
depresión habitualmente incluya ansiolíticos.
Uso de antipsicóticos
En los adultos mayores el uso
de antipsicóticos se ha vinculado a mayor deterioro de funciones como la
memoria, de ahí que haya que tener especial cuidado con su uso. Sin embargo,
hay casos en que son necesarios, por ejemplo, cuando la depresión se presenta
con síntomas psicóticos.
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antes del diagnóstico.
PSICOTERAPIA
Las herramientas
psicoterapéuticas deben ser consideradas en el manejo de duelos,aceptación de
los cambios de roles que esta etapa trae consigo y el manejo de la desesperanza
como elemento perpetuador de los cuadros depresivos del anciano.
La consideración del sistema
en que el paciente se desenvuelve, habitualmente la familia, debe siempre
tenerse en cuenta como marco de explicación de las alteraciones afectivas, pero
también como instrumento para tener una influencia terapéutica sobre el mayor.
La depresión es una enfermedad
que precisa de cuidado si queremos garantizar al anciano calidad de vida, salud
mental y física. La buena noticia es que
ocurre menos de lo que pensamos, de hecho, entre los mayores de 65 años no
institucionalizados la prevalencia de depresión es menor que entre otros grupos
de edad.
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