Muchos estudios intentan averiguar si la
jubilación anticipada tiene beneficios o inconvenientes para la salud de los
mayores, aunque los indicios apuntan a que depende sobre todo del estilo de
vida.
La jubilación
es un momento muy importante en la vida de los adultos mayores, y existe una
gran controversia sobre si dar este paso de manera anticipada mejora o empeora
la salud y si, por tanto, tiene la capacidad de alargar o
hacer más corta la vida de los seres humanos. Hay que añadir
que no es la jubilación en sí misma la que beneficia o perjudica a las
personas, sino los hábitos de vida que se lleven antes y después de esta etapa.
Entre los estudios que han encontrado
beneficiosa la prejubilación hay uno
realizado por investigadores de los Países Bajos que afirma que retirarse de
manera anticipada de la vida laboral disminuye 2,6 puntos porcentuales el
riesgo de que un hombre muera a los cinco años, en comparación con los que se
jubilan más tarde. Algunas de las causas que se atribuyen a este hecho son la
práctica de más ejercicio físico y la adopción de un estilo de vida más
saludable en general tras abandonar el puesto de trabajo.
Algunos estudios revelan que la
prejubilación provoca a los mayores una situación de estrés que daña su salud
Pero también en la otra parte del planeta
se llegó a la misma conclusión, ya que un estudio del estadounidense Michael
Insler, publicado en The Journal of Human
Resources, observó que siete años de jubilación puede tener efectos tan
positivos para la salud como reducir un 20% el riesgo de padecer enfermedades
como la diabetes o los problemas cardiacos.
Argumentos
en contra de la jubilación anticipada:
Sin embargo, también hay quien piensa que después de
una jubilación adelantada las personas tienden a sentirse solas o aisladas de
la sociedad, lo que puede repercutir en su bienestar emocional y psicológico, y
hacerlas más propensas a desarrollar enfermedades físicas o deterioro
cognitivo. En concreto, un estudio publicado en The Journal of Health Economics, analizó el cambio de peso de los
hombres que trabajaban en la construcción y que dejaron de trabajar
definitivamente de manera temprana. y los resultados mostraron que aumentaron
su Índice de Masa Corporal (IMC), incluyéndose en la franja de riesgo de obesidad.
Otra de las teorías sobre la jubilación anticipada es
que algunas personas cambian sus hábitos de vida, empeorándolos. Algunos
ejemplos son aquellos que comienzan a experimentar ansiedad o estrés, que
intentan subsanar con alcohol o con un exceso de comida, que daña su salud.
Otra investigación de la Universidad de Zúrich, en Suiza, estableció que las
personas que entran en esta etapa de manera temprana tienen hasta 2,4 puntos
porcentuales más de morir antes de los 67 años.
Por último, aunque podríamos citar muchos más, hay un estudio
realizado por un miembro de la Cornell University y otro de la George
Washington University, que afirma que dejar las actividades laborales a los 62
años incrementa un 20% el riesgo de fallecer. Según explican, el trabajo es un
aspecto muy importante en la vida de las personas ya que además de dinero,
también les aporta recursos psicosociales y cognitivos, por lo que dejarlo
puede suponer una situación de estrés que pasa factura a su salud.
Este argumento tiene dos vertientes: una de carácter económico y otra de carácter moral. Atendiendo a la primera se sostiene que para poder pagarle la pensión a una persona que cada vez vive más tiempo es necesario disponer de más recursos, por lo que una forma de resolver el problema es reducir el tiempo que hay que estar pagando la pensión (al mismo tiempo que incrementas los recursos porque esa persona tendrá una vida laboral más larga). En cambio, el argumento de carácter moral es bien diferente: puesto que la persona en cuestión va a vivir más tiempo es de justicia que se mantenga la proporción de tiempo de trabajo y de tiempo de jubilación, de forma que se acabe disfrutando aproximadamente el mismo tiempo de descanso que antes.
ResponderEliminar